Barry Seal: el traficante

La figura de Pablo Escobar está de moda últimamente, sobretodo por la serie de Netflix con Narcos. La popularidad del narcotraficante se ha disparado con varios proyectos relacionados con su persona o con personas alrededor de su círculo durante la década de los 80. Ahora nos llega el nuevo filme de Tom Cruise, Barry Seal: el traficante. Tras haber descentrado al público con su particular versión de La Momia. Para ello vuelve a trabajar con el director Doug Liman, con el que trabajó en la recomendable Al filo del mañana.

La trama contada por el propio Seal (Cruise), a través de su cámara de vídeo, narra los hechos desde finales de los 70 hasta mediados de los 80. Donde éste pasó de ser un piloto comercial de la TWA (fue el más joven contratado por la aerolínea) que realizaba algo de contrabando de puros cubanos, a traficar con toneladas de cocaína y con armas para la “Contra” nicaragüense que al final terminaría llevándose a los narcos colombianos mientras que trapicheaba haciendo fotos para la CIA, todo a la vez.

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Lo que parece un trabajo sencillo, sin comerlo ni beberlo, nuestro protagonista empezará a jugar en diferentes bandos. La historia refleja una serie de problemas como el tráfico de drogas, la corrupción política, las operaciones encubiertas que han llegado hasta nuestros días. Pero el tono del filme es siempre divertido, aunque no estamos ante una comedia. Doug Liman no para de darle ritmo al filme, nuestro protagonista es un imán para los problemas.

Tampoco habría que olvidarse del otro protagonista de la cinta, el agente de la CIA, Monty Schafer (Domhnall Gleeson), todo un oportunista de la época. Ambos personajes no son otra cosa que unos oportunistas, en busca y captura de las oportunidades que se dan en el comienzo con la etapa del presidente Carter a finales de los 70.

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La película tiene grandes momentos, como ese arranque donde Barry no se le ocurre otra cosa en pleno vuelo comercial (sorprende ver esos pilotos en cabina fumando), fingir unas falsas turbulencias para despertar a todos los pasajeros, su fichaje por la CIA, el vuelo de prueba para el cartel de Medellín donde tienen una pista bastante corta (incluso llegan a apostar si podrá despegar o no), la huida de Barry junto a su familia a un nuevo hogar tras ser detenido o cuando ya con su flota de pilotos viajan entre helicópteros para evitar ser detenido por la DEA.

El filme tiene un buen nivel de producción, la ambientación es bastante cuidada, la música de Christophe Beck (Ant-man, Trolls) está plagada de guitarras eléctricas que te meten de lleno en la acción de nuestro protagonista. Por poner alguna pega se echa de menos algún tema de la época (hubiera quedado genial algo por ejemplo de Lynyrd Skynyrd).

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Hablemos de su reparto, de nuevo Cruise es la estrella y aparece el 99% del metraje en pantalla (hasta se da el gusto de enseñar el trasero un par de ocasiones). Su personaje es lo opuesto a los héroes de acción que lleva encarnando últimamente, se le agradece el cambio de registro. Bien respaldado por Domhnall Gleeson como ese espía/funcionario Monty Schafer, cada vez se encuentra más cómodo en grandes producciones (El renacido, Star Wars: El despertar de la fuerza).

Completan el reparto Sarah Wright (Parks and Recreation), como la inocente y sufridora esposa de nuestro protagonista, en roles secundarios podemos ver a Jesse Plemons (Fargo, Breaking Bad), E. Roger Mitchell (Sully, Triple 9), Caleb Landry Jones (Déjame salir) y Benito Martinez (The Shield, Hijos de la anarquía).

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Barry Seal: el traficante es un entretenimiento de primera.

Curiosidades

Tom Cruise pilotó de verdad los aviones de la película.

Se pensó en Ron Howard en un principio para llevar a cabo el proyecto.

Barry Seal: el traficante contó con un presupuesto de 80 millones de dólares.

El filme fue rodado en Georgia, Nueva Orleans y en varias localizaciones de Colombia, como Medellín.

Publicado por

Agustín

Hombre orquesta de "Adicine.com", el jefe de la Web y redactor jefe. La pasión por el séptimo arte la lleva en su sangre desde muy pequeñito, participa en diferentes blogs del medio como Amigos del cine, El Gabinete del Doctor Somier, entre otros. Aparte de podcaster ocasional.

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