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Michael Bay, el rey del mambo

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Michael Bay será el causante del fin del cine” esta frase la dijo en su día Roger Ebert. Puede que el famoso crítico tuviera parte de razón o no. Pero hay que reconocer que el director de Transformers es sin duda es un valor casi seguro en taquilla. Con sus más de 5.000 millones de dólares recaudados por sus filmes.

Su estilo videoclipero tan característico, con influencias de directores como John Woo o Tony Scott. Está lleno de planos cortos, movimientos epilépticos de cámara, música rimbombante, cargado de efectos especiales, muchas explosiones y cámaras lentas. Al que le acompañan casi siempre guiones simplistas, cargados de patriotismo, sin olvidar las chicas de impresión que aparecen en sus fotogramas. A lo largo de los años ha sido imitado por muchos, Peter Berg, Simon West, Bret Rattner pero sin llegar a su nivel. En este artículo vamos a repasar su filmografía, como si se tratará de una montaña rusa. Comenzamos con una frase de Bay ante las malas críticas:

Hago películas para adolescentes ¡Oh, qué crimen!

Michael Benjamin Bay nació un 17 de febrero de 1965 en Los Angeles. Fue adoptado por una psiquiatra infantil y dueña de una librería, y un contable. Su pasión por el cine le viene de crío cuando filmó la explosión de un tren de juguete con unos petardos con la cámara de 8 mm de sus padres. Aquel incidente ya marcaba por donde iba a ir los derroteros del director de La Isla.

Estudió en la exclusiva Crossroads School, en Santa Mónica de California. Con 15 años trabaja para George Lucas en los storyboards de En busca del arca perdida. Al ver el resultado final del filme de aventuras de Spielberg, decidió en convertirse en director. En 1986 finaliza sus estudios de inglés y cine en la universidad Wesleyana.

Empieza sus primeros trabajos en el mundo de la publicidad filmando anuncios para marcas como Coca cola. Su siguiente parada sería el mundo del videoclip, una enorme cantera de directores, como David Fincher. Ni corto ni perezoso, Bay realiza mini películas para artistas como Meat Loaf o Aerosmith. Los premios dentro del sector lo auparon como el director más galardonado dentro del sector. Ya solo faltaba que algún avispado productor se fijara en su marcado estilo visual para dar el salto al cine.

Bad-Boys

Haced lo que sabéis, pero más rápido.

Y así fue, Don Simpsons y Jerry Bruckheimmer los productores de Top Gun, Flashdance o Superdetective en Hollywood buscaban un joven director con ganas de marcha. El proyecto era llevar a cabo una de comedia acción protagonizada por dos estrellas de la televisión en alza, como eran los jóvenes Martin Lawrence y Will Smith.

El resultado era Dos policías rebeldes. El filme mezclaba con acierto humor y acción pero sin llegar a niveles como la cinta que protagonizó Eddie Murphy en su día. Bay realiza su tarjeta de presentación al público, mostrando donde colocar la cámara cuando había alguna explosión o ese giro de 360º de la cámara alrededor de sus protagonistas. La cinta fue un éxito, con unos 19 millones de $ de presupuesto recaudó más de 140. Lanzó a Smith dio el primer paso al estrellato en el cine. Bay le tocaba dar el siguiente paso, con una roca de por medio.

La Roca

Los fracasados siempre alegan haber hecho lo que han podido. Los ganadores se van a casa y follan con la reina del baile.

Estamos en 1996, Simpson y Bruckheimmer tienen un nuevo filme de acción que mezcla con acierto las famosas buddy movies de los 80, un poco de Jungla de Cristal e incluso un toque de Bond. El tándem de productores llaman a su buen amigo Tony Scott pero este no le interesa el proyecto, ¿A quién podemos llamar? ¿Qué tal Michael? Bay regresa con una cinta de acción pura y dura. Con un reparto encabezado por Sean Connery, como si se tratará de un viejo 007 volviendo a la acción. Nicolas Cage acababa de ganar su Oscar a mejor interprete por Leaving Las Vegas debajo del brazo, éste debutó en el cine de alto presupuesto y un enorme Ed Harris interpretando ese gran villano. Nos encontramos con la mejor película del director, dicho por todo el mundo (tantos los que lo adoran como lo odian). Tampoco olvidar que Quentin Tarantino participó en la reescritura del guión (aunque fuera de manera no acreditada).

La Roca es una de las cintas más importante de los 90, contó con una factura técnica casi perfecta. En esta ocasión el estilo videoclipero de Bay le sienta como un guante a este historia. Algo delirante de unos soldados norteamericanos rebeldes, secuestran la isla de Alcatraz, para atacar con unos misiles cargados de gas nervioso la bahía de la ciudad de San Francisco. La acción para el recuerdo, desde ese brutal comienzo con el monólogo de Ed Harris como el general Hummel acompañado por la música de Hans Zimmer, la persecución automovilísticas por las calles de la ciudad californiana o el tiroteo en las duchas. La siguiente parada el apocalipsis o algo parecido.

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Estamos sobre 2000 toneladas de combustible, una bomba nuclear y 270.000 piezas móviles construidas por la empresa más barata. Eso te da seguridad, ¿no?

La Roca fue uno de los filmes más taquilleros del verano de 1996. Fallecido Don Simpson (de sobredosis), Bruckheimmer volvió a contar con Bay para su siguiente proyecto. El año 98, los espectadores se encontraron con nuevo duelo de filmes con una temática similar en cartel. La aburrida Deep Impact de Mimi Leder y apadrinada por Spielberg, fue la rival de Armageddon con el equipo Simpson/Bay.

La película es excesiva hasta decir basta, pero para casi todos es un auténtico placer culpable. Bruce Willis (sustituyendo a Sean Connery) nos tiene que salvar de un enorme meteorito del tamaño de Texas que viene a saludar a la Tierra. Para ello cuenta con un equipo de “lumbreras” en los que se encontraba un novato Ben Affleck, Owen Wilson o el tristemente desaparecido Michael Clarke Duncan entre otros. La risible historia de amor entre Affleck y Liv Tyler se la debemos a un por aquel entonces guionista J.J. Abrams. Vuelta al cine de catástrofes de los 70 pero con el estilo de Bay al que le acompañaba de fondo el tema I don’t to miss a thing de Aerosmith. El filme se convirtió en la cinta más taquillera de ese año. Obtuvo 4 nominaciones a los Oscars, en apartados técnicos y se llevó un Razzie a peor actor, un Bruce Willis que decidió dejar el cine de acción por una temporada.

Pearl-Harbor

Mira lo que dice aquí “Nunca hagas surf entre rocas o crestas sumergidas. Aquí dice que no lo hagas.” – ¿Cómo vas a saber que están sumergidas, si están sumergidas?

Tras barajar varios proyectos, como un remake de El planeta de los simios producido por James Cameron. En 2001 Bay tiene que dar el siguiente paso, conquistar el mundo. Si éste último lo hizo a través de Titanic ¿Tendría Bay que hacer lo mismo pero buscando su particular “Titanic con bombas“? Su siguiente filme sería Pearl Harbour.

La cinta contó con un guión a cargo de Randall Wallace (Braveheart), nos narraba la historia de amistad y rivalidad de dos amigos que terminan en medio del ataque por parte del ejercito japones a las bases de Hawaii del ejercito americano, por si no fuera suficiente había un triangulo amoroso. En el reparto contó con Ben Affleck, un emergente Josh Hartnett y la británica Kate Beckinsale antes de ponerse los colmillos de Underworld. Por si fuera poco el filme, de nuevo con Bruckheimmer en la producción, contó con el mayor presupuesto de la época ¿Qué podía fallar? Pues prácticamente todo. Una historia ñoña, una excesiva duración, unas interpretaciones realmente malas, a lo que habría que sumar un patriotismo sonrojante como hacía años que no se veía en la pantalla (ver las horribles apariciones de Alec Baldwin o Jon Voight). Aun siendo un éxito y la única cinta de su carrera que tiene un Oscar (a mejor edición de sonido), la idea de convertirse en la película más taquillera de la historia no cuajo.

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Cabalgamos juntos, morimos juntos, rebeldes para siempre.

Apaleado por el “relativo” fracaso de su anterior proyecto, Bay contempla la posibilidad de hacer una versión de “El rey Arturo” que al final Bruckheimmer, venido a más por su monumental éxito de Piratas del Caribe, decide cedérselo a Antoine Fucqua pre-Training Day. El director decide regresar a sus orígenes, con la primera secuela de su carrera. Es hora de llamar a los chicos malos. En 2003 estrena Bad boys 2, de nuevo con Lawrence y Smith de protagonista, este último ya era un valor seguro en la taquilla tras Hombres de negro o Independence Day. Para no complicarse se aplica lo de más grande es mejor, más duración, más explosiones, más violencia (rozando en ocasiones el gore) y más de todo.

Dos policías rebeldes 2 se le podrá tachar de varias cosas negativas, pero no por ello hay que negar que Bay realiza una de las cintas más brutales y explosivas del género a comienzos del siglo XXI. Donde de nuevo reinventa movimientos de cámara ya visto en otras cintas como en la saga de Matrix. Si habría que tachar de un desmedido humor grueso (en ocasiones rozando el mal gusto como cuando sus protagonistas visitan una morgue) o ese villano interpretado por Jordi Moya, donde sin duda es su mejor papel de toda su carrera, por lo menos en su etapa en Hollywood. El filme funcionó y fue un taquillazo.

Realizamos un punto y aparte, continuaremos en una próxima entrega.

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Publicado por

Agustín

Hombre orquesta de "Adicine.com", el jefe de la Web y redactor jefe. La pasión por el séptimo arte la lleva en su sangre desde muy pequeñito, participa en diferentes blogs del medio como Amigos del cine, El Gabinete del Doctor Somier, entre otros. Aparte de podcaster ocasional.

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